Derecho Penal

el estado puerperal como eximente de responsabilidad en el infanticidio

Por Jessy Pamela Vergara Rodriguez
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INTRODUCCIÓN

En Cochabamba se registraron casos de infanticidio, de los cuales “lo que más llama la atención es que las víctimas en su mayoría solo tienen días de nacidos”. En marzo del 2016, un menor de un mes y tres semanas falleció envenenado y su madre biológica es la principal sospechosa y en noviembre, Giovana Catorceno de seis meses de nacida fue asesinada por sus padres, mientras que en Enero del presente año un varón de siete días de nacido fue asesinado y los presuntos involucrados son el papá, la mamá y el tío del menor. Y en Abril Graciela Ríos de tres meses de nacida.[1] En Huanoquite, un bebé de 28 días de nacido fue presuntamente asesinado por sus padres (Anexo 0).  

Casos como estos son los que llevan a indagar la causa de estos asesinatos, es evidente que no hubo una provocación por parte del menor ya que son recién nacidos, entonces la causal tiene que provenir del autor, es debido a este problema que en el presente escrito se va a analizar el estado puerperal de la madre como posible causa de infanticidio, para ello se va a presentar el origen de esta situación, su concepto, sus síntomas y sus posibles causas. 

Para luego presentar la teoría penal desde un enfoque general para luego aterrizar en el correspondiente análisis de la situación de inimputabilidad en la que se encuentra las actuaciones de la madre bajo el estado puerperal, ya sea cuando padece de fiebre o de psicosis puerperal y su límite que vendría a ser el infanticidio. Así mismo, se va a realizar una comparación con la teoría penal española sobre la inimputabilidad y como es regulado en el Código penal peruano, así como el Nuevo Código penal español, bajo el análisis de doctrina correspondiente.

[1] Pereyra, Omar, Cochabamba: 8 casos de infanticidio, ninguno con sentencia, Bolivia: Eju!, 28/05/2017, Consulta: 14 de Julio 2017, http://eju.tv/2017/05/%EF%BB%BFcochabamba-8-casos-de-infanticidio-ninguno-con-sentencia/

  1. Antecedentes
    1. Historia

En 400a.C., se dieron las primeros registros de mujeres con trastornos psíquicos después del parto, fue Hipócrates quien describió algunos sintomas frecuentes: “una fiebre intensa, delirios, alucinaciones, dolores e insomnio”.[1] La causa encontrada por Hipocrates fue una obstrucción de los loquios, la cual es clínicamente exacta y por su explicación mecánico “se mantuvo vigente durante más de mil años”.[2] Pero fue recien en el siglo XIX que se estos síntomas se conceptualizan como «locura puerperal», la  cual provoco que, en 1819, Esquirol redactara el “artículo fundador de la clínica psiquiátrica perinatal: «De l’aliénation mentale des nouvelles accouchées et nourrices»”, en el cual “comprobó la ausencia de lesión anatómica en los casos de alienación mental en el puerperio y señaló el alto riesgo de infanticidio (…). A diferencia de la teoría de Hipócrates, Esquirol encontró como consecuencia de la locura puerperal la supresión de la producción de la leche materna”. En 1858, su discipulo Louis-Victor Marcé publica el primer tratado sobre la locura puerperal, en el cual sustenta no sólo la “lucha por los derechos de los pacientes confinados en los asilos psiquiátricos, sino también (…) las bases del estudio de los trastornos psíquicos de la maternidad y de la relación materno infantil en (…) psiquiatría perinatal”. Muestra de esa lucha, en 1980 se fundo la Marcé Society for Perinatal Mental Health, institución que estudia y previene los trastornos psíquicos puerperales; años más tarde Brierre de Boismont realizan una clasificación de las locuras especiales, dentro de las que situó las locuras puerperales, con lo cual pudo determinar que la maternidad era una causa de la locura puerperal, y que sus sintomas clasicos eran la prevalencia del deliro y de la confusión.[3]

 

    1. Concepto

Existan dos etapas decisivas en el desarrollo del nuevo ser: El embarazo y el puerperio permiten la “estructuración de una vinculación futura entre la madre y el hijo (…). Durante el embarazo, y de forma fisiológica, aparecen en la mujer modificaciones afectivas debido a los cambios hormonales y a las expectativas vitales y las fantasías ante el nacimiento de un hijo. Contrariamente a las imágenes idealizadas de la maternidad, los meses inmediatos al parto se caracterizan por importantes episodios de alteraciones mentales y filicidios”, los cuales se observan sobre todo -no únicamente- en la primera gestacion, a veces puede perturbar incluso la relación con el padre; y podría tener origen en una alteracion psicológica que al no ser curada derivaria en una psicopatológia que podría afectar tanto a la madre como al menor, además puede generar psicosis en ella, la cual se le “ha denominado psicosis puerperal. Kaplan y Sadock definen que estos trastornos mentales se inician en el primer año después del parto y se manifiestan por desequilibrios de humor psicóticos y no psicóticos, en cuya aparición pueden estar involucrados factores orgánicos, hormonales o psicosociales, además de la predisposición femenina”[4]

Medina lo define como “un episodio afectivo con síntomas psicóticos, y se presenta en 1 a 2 de cada 1,000 partos, siendo más común en primíparas. Las mujeres que han padecido un trastorno psicótico previo tienen un riesgo del 35% de desarrollarla. En aquellos casos en que la psicosis apareció por primera vez durante el postparto, el riesgo de recurrencia en un siguiente nacimiento es del 50 al 60%. 

 

Después de un episodio de PPP, hay una posibilidad de recaída con episodios maníacos o depresivos”. Existen 3 factores que ponen en riesgo a la mujer de entrar a este estado perperal, ya sea por fiebre o por psicosis, el primero es un antecedente personal de un trastorno afectivo (especialmente trastorno bipolar), una anterior psicosis postparto que puede ser en la paciente o en la familia y las complicaciones obstétricas durante el embarazo, parto o posterior a el.[5]

 

    1. Criterios para reconocer la psicosis

Gonzales, presenta los criterios para reconocerla: El primero es el momento, este autor menciona que el «comienzo [es] en las primeras semanas del posparto; síntomas clínicos de una bouffée délirante polimorfa con una importante nota confusional, elementos tímicos, una sintomatología inconsistente; los temas delirantes se centran en la relación madre-hijo: negación del matrimonio, de la maternidad, negación de la existencia del hijo, creencia de que el hijo pertenece a otra mujer, que está muerto, que lo han robado, que lo han cambiado o que su sexo ha cambiado; la evolución fluctuante y favorable: singularidad». 

 

Segundo, su gran variedad de sus manifestaciones sintomáticas: en el posparto, los quiebres psicóticos pueden presentar características de trastornos profundos del humor como los esquizofreniformes. La confusión profunda y el delirio son los síntomas más sobresalientes, la mutación sencilla de un sintoma a otro, o “incluso de exhibir carac- terísticas de diferentes constelaciones sintomáticas”, Dayan menciona que este polimorfismo sintomático «muestra los límites de toda clasificación en psiquiatría». Un sintoma constante es la “confusión onírica, así como el insomnio y las cefaleas, que se registran desde la época de Hipócrates”.[6]

 

    1. Sintomas

 

Es un episodio afectivo con síntomas psicóticos, la incidencia de quiebres psicóticos durante el puerperio es 1 o 2 de cada 1.000 partos, de los cuales sólo un 20% no se recupera.[7] Las mujeres que han padecido un trastorno psicó- tico previo tienen un riesgo del 35% de desarrollarla. En aquellos casos en que la psicosis apareció por pri- mera vez durante el postparto, el riesgo de recurren- cia en un siguiente nacimiento es del 50 al 60%.12,29 Después de un episodio de PPP, hay una posibilidad de recaída con episodios maníacos o depresivos.[8] Los sintomas más comunes para la psicosis postparto, son las fluctuaciones psicomotrices entre la agitación y estupor, la rápida variabilidad afectiva de gran euforia y ansiedad, hasta llegar al ánimo deprimido, las alteraciones en el pensamiento y en el lenguaje con oscilaciones desde la verborrea hasta el mutismo, perturbaciones en la percepción del tiempo, las afectaciones del sueño, principalmente insomnio, la falta de contacto con la realidad, los delirios y/o alucinaciones (comúnmente visuales y auditivas) (la madre puede pensar que el niño está muerto, que está poseído por un demonio y debería morir, o que es un salvador con una misión, la hostilidad e irritabilidad, la conducta desordenada, los actos que pueden poner en riesgo la vida del hijo de tal forma que puede derivar en infanticidio.[9]

 

    1. Causas
El hospital general de Viena, así como en toda Europa, tenía altas tasas de mortalidad asociada a fiebre puerperal, en 1844 el Dr. Ignaz Philipp Semmelweis trato de encontrar la causa de esta enfermedad basado en los registros sobre defunciones, las tasas de incidencia se habían incrementado sustancialmente desde 1822 cuando se introdujo la revisión anatomopatológica de las pacientes fallecidas por parte de los estudiantes de medicina. “De 1822 a 1839 había un incremento en más del 200% de la incidencia observada previamente”, en 1833 se abrió una segunda clínica de atención obstétrica dentro del hospital, sin embargo a partir de 1840, se presentaron tasas diferentes con un predominio de más del doble en la primera clínica que los estudiantes de medicina atendían, pues la segunda era atendida por las matronas.  Se consideró diferentes hipótesis sobre su causa, se contrasto y observó las diferencias que se presentaran en ambas clínicas. Hubo una gran transformación que para la comunidad médica con el lavado de manos en la atención obstétrica como medida de prevención de la fiebre puerperal y mostró que los recién nacidos también podían morir por fiebre puerperal.[10] Las muertes maternas por fiebre puerperal en Europa eran 1 por 1000 partos cuando el parto era en el domicilio y de 6 por cada 100 hospital y tenían como posible causa un inadecuado ambiente en los hospitales. Sin embargo, el Hospital General el Allgemeine Krankenhouse de Viena era una excepción: el índice de mortalidad materna era menor al 1%, “debido a que su jefe el Dr. Johann Boër era partidario de una mínima intervención médica en los partos” y cuando fue reemplazado por el Dr. Johann Klein quien reinstauró las necropsias la cifra inmediatamente subió a 7,5 %.  Se observa la diferencia: los partos atendidos por médicos aumentaron las muertes maternas, mientras que era baja cuando eran atendidos por parteras. Semmelweis conoció que “durante una necropsia a una víctima de fiebre puerperal un estudiante había herido accidentalmente en la mano al profesor Joseph Koletchska, quien luego de algunos días murió” de fiebre puerperal. Se encontró la explicación: “los médicos y estudiantes eran los causantes de la fiebre puerperal. (…) El origen de la fiebre puerperal eran “partículas cadavéricas pútridas” que pasaban de los cadáveres a las parturientas por acción de los médicos y parteras que las atendían.  Sus medidas inmediatas fueron exitosas, obligó desde mayo de 1847 a que todos los alumnos y médicos se lavaran las manos y cepillaran las uñas con una solución clorada utilizada hasta entonces para eliminar el olor cadavérico de las manos. Los resultados fueron espectaculares, en lo que restaba del año la mortalidad bajo hasta un 3% y para 1848 se redujo hasta un 1,2% desde cifras que habían alcanzado hasta el 30%. Ya no existían diferencias entre la mortalidad de ambos servicios del mismo hospital”.[11]

Otra teoría postulaba que la causa involucraba a la sangre menstrual, la que durante el embarazo “nutría” al feto y que en el “posparto se convertía en leche que era conducida a las mamas por un conducto nunca descubierto anatómicamente. 

 

Obstruido el flujo, la leche materna se retenía, entraba en putrefacción y se diseminaba retrógradamente a diversas partes del organismo, en particular hacia el útero y el abdomen causando la fiebre puerperal”, las necropsias lo respaldaban. Ya en el siglo XVIII, la medicina se aleja del galenismo (parteras) y dirige hacia la medicina moderna y surge un público diferenciado, los médicos “atienden solo a los burgueses o miembros de la nobleza, mientras el pueblo continúa atendiéndose con las comadronas”, la causa se mantenia: la supresión de los loquios, y había una constante, las epidemias siempre ocurren en hospitales, nunca cuando el parto se atiende en casa por comadronas. La primera epidemia “ocurrió en el Hôtel Dieu en febrero de 1746 donde murieron en un solo mes veinte parturientas”. 

 

Las condiciones hospitalarias de la época eran inhumanas (la suciedad, el hacinamiento y la escasez de personal) y hacian que la alta mortalidad materna tenga como causa principal a la fiebre puerperal. Así, se llaga a dos posiciones sobre la posible causa: (1) Las que consideran su origen a los loquios o la sangre retenida que induciría a la formación de sustancias pútridas que llegarían a la sangre y (2) las que otorgan a un origen in amatorio que “considera una influencia externa que actúa sobre los órganos genitales”, pero ambos coincidian en que la epidemia solo ocurría en los partos hospitalarios atendidos por médicos.[12]

 

  1. Derecho penal peruano
    1. La acción como límite al poder punitivo

Es una actividad consciente y voluntaria “del medio y de sus condiciones y orientada subjetivamente dentro de la práctica social (…) relacionada en un proceso de comunicación” que sirve como filtro de la estructura de la imputación, en tanto “establece un mínimo de condiciones para determinar la relevancia de un comportamiento para el Derecho penal”.[13]

 

    1. Imputación objetiva

La teoría del tipo señala que “el tipo es la descripción concreta de la conducta prohibida hecha por el legislador (del contenido o material de la norma). (…) Es un instrumento legal, pues pertenece al texto de la ley, (…) consecuencia del principio de legalidad”. Y la tipicidad es “la verificación de si la conducta y lo descrito en el tipo coinciden [mediante] (…) el juicio de tipicidad”. La imputación objetiva es “una exigencia del principio de culpabilidad”, “de la realización típica”. 

 

Primero se tiene que comprobar la causalidad natural (el nexo causal entre acción y resultado), luego corroborar si se puede realizar la imputación objetiva: De la Conducta dependiendo si “ha creado o no un peligro jurídicamente desaprobado”, y tiene las siguientes causales de exclusión: riesgo permitido, disminución del riesgo, etc. O del resultado basado en comprobar si el resultado es el producto del peligro jurídicamente desaprobado, es decir cuando la conducta “sea su factor causal determinante”, el análisis debe ser realizado con explicaciones alternas a la típica como la interrupción del nexo causal, fin de protección de la norma penal, cumplimiento de deberes de función o de profesión, etc. 

 

Los elementos estructurales de la imputación al tipo objetivo son los sujetos, la conducta, aspectos descriptivos y normativos y, el objeto de la acción. Los sujetos son dos: el sujeto activo que actúa en un “ámbito potencial”, mientras que el segundo es el pasivo es el “afectado por el resultado que ocasiona la conducta”. La conducta delictiva se encuentra regida usualmente por un “verbo rector que es (…) el centro en el que gira y se define” la conducta. A través de él, se concreta lo prohibido por el legislador que puede ser de actividad y de resultado. 

 

La primera describe la conducta prohibida sin necesidad de resultado y el segundo es “una modificación material del mundo exterior”. Los aspectos descriptivos son las que “el sujeto puede percibir y comprender a través de los sentidos, mientras que los normativos se realizan mediante un juicio valorativo. Por último, el objeto es “elemento perteneciente al mundo exterior, sobre el que recae materialmente la acción típica”.[14] Bustos[15] senala que “la imputación objetiva cobra sentido en cuanto imputación de una lesión o puesta en peligro: para ello previamente hay que tener determinada la situación típica y luego constatar que efectivamente se haya dado ese resultado valorativamente considerado”.

 

    1. Imputación subjetiva

El hecho ya no aparece como un “mero acontecimiento causal objetivamente probable, sino además, como obra de una persona que ha conocido y querido su realización (…) El tipo subjetivo comprende el estudio del dolo (…) [que] es el conocimiento y voluntad de la realización de todos los elementos del tipo objetivo. Sus elementos son el cognitivo (intelectual) y la voluntad. El aspecto cognitivo es su primer elemento y es anterior a la voluntad, pues esa “no existe si no está presente el conocimiento de los hechos”, que comprende las circunstancias agravantes y atenuantes, pero no a las causas de justificación, “ni el conocimiento de la antijuricidad del hecho”. 

 

Respecto del “grado de conocimiento que se requiere para la configuración del dolo (…) es necesario que el autor haya tenido una representación suficiente, conforme al grado de su formación y conocimiento de la realidad, sobre el significado del término en la vida social”. Ello ayuda a determinar “los conocimientos mínimos que serán suficientes para imputar subjetivamente”. Estos se clasifican en 5 tipos de conocimiento mínimos: En sentido estricto, los transmitidos previamente, exteriorización previa de conocimiento, exteriorización simultánea o posterior, y el sujeto con calidad personal o posición social que hace evidencia conocimiento. 

 

En el tipo pueden existir errores como el error de tipo que puede ser vencible e invencible, u otros como in persona vel in objeto (en la persona u objeto), aberratio ictus (se equivoca en la ejecución), dolus generalis (equivocación en el acto que causa el resultado buscado). Mientras que el elemento volitivo del dolo, está referido a la voluntad de realizar los elementos del tipo objetivo, clasifica al dolo en tres clases teniendo como base los complejos procesos psíquicos que se dan en el sujeto: dolo directo de primer grado donde la realización del tipo es “la que el autor persigue” (inmediato), mientras que en el directo de segundo grado, “el agente cuando ejecuta un hecho ilícito advierte que, además del resultado que busca generar, se van a producir otros resultados que están vinculados al principal de manera necesaria e inevitable” (mediato). Por último, el dolo eventual significa que el autor “considera seriamente la posibilidad de realización del tipo legal y se conforma con ella”. Se diferencia de la culpa consciente pues aquí “el sujeto confía en que el delito no se producirá”.[16]

 

    1. Antijuricidad
      1. Antijuricidad y unidad del ordenamiento jurídico

Para imputar, es necesario verificar si la conducta es típica, luego analizar si es antijurídica -contraria al derecho-, confrontando la conducta con “los valores provenientes de todo el ordenamiento jurídico. La antijuricidad puede ser formal o material, la primera es la contradicción de la conducta con el ordenamiento jurídico representado por el mandato normativo, “desobedeciendo el deber de actuar o de abstención que se establece mediante las normas jurídicas”. Mientras que la material “se concibe como la ofensa socialmente nociva a un bien jurídico que la norma busca proteger” que puede ser realizado mediante una lesión o una puesta en peligro. En general, es una “propiedad que se le atribuye a la acción típica para precisar que es contraria al ordenamiento jurídico, (…) común a todo el orden jurídico”. Es decir, “es un procedimiento de constatación negativa (…) para determinar si al caso concreto le alcanza alguna causa de justificación”. [17]

 

      1. Causas de justificación

 

Excluyen la antijuricidad, convierten “un hecho típico en lícito y conforme a derecho”, son un problema del ordenamiento en general no del Derecho Penal, “no sólo están previstas en el artículo 20 del código penal sino que pueden ser procedentes de cualquier parte del ordenamiento jurídico” (numerus apertus). Es necesario diferenciar a las causas de justificación de una causa de inculpabilidad, ya que la primera “además de impedir la pena, convierte el hecho en lícito, lo que no ocurre con la culpabilidad”, es decir, “establecer si la exclusión concierne a la valoración objetiva del hecho total o si elimina solamente el reproche personal, pese a existir el injusto”.[18]

 

    1. Teoría de la imputación personal

 

Mientras que la antijuricidad de un hecho “se determina por el ordenamiento jurídico según su corrección objetiva, la culpabilidad implica el que un hecho concreto realizado por un determinado sujeto pueda serle a él reprochado, en la medida en que pudo no haberlo ejecutado”[19]. Aquí se estudia la culpabilidad y su fundamento que es buscar el fin preventivo de la pena que tiene de base a la ubicación de la persona frente a los condicionamientos como muestra de que la persona denominada como responsable ha actuado en el ejercicio de su libertad, es decir ha tenido una “posibilidad real de superar el conjunto de condicionamientos y orientar su acción en un sentido diferente al que marcaban esos condicionamientos”[20]

 

Considerando la situación de desventaja que tiene una persona frente al ordenamiento jurídico, el concepto de culpabilidad debe de estar dirigido a comprenderla, así como la situación personal del sujeto y sus condicionamientos. No sólo debe servir como “instrumento de convalidación de poder penal, sino debe tender a proteger a la persona de dicho poder, otorgándole al individuo la oportunidad de mostrar su situación personal de desventaja”. Para realizar la imputación al sujeto es necesario considerar el proceso de comunicación para determinar si era exigible, a entender de Villavicencio es “imputar responsabilidad por un injusto a un individuo en base a la exigibilidad en un ámbito comunicativo, en atención a los condicionamientos reconocibles, en una determinada práctica social”. 

 

Dentro de la concepción histórica se encuentra la concepción funcionalista que engloba a la responsabilidad de Roxin que define a la culpabilidad como la disposición del sujeto al llamado normativo “según su estado mental y anímico”. Mientras que para Jakobs es la infidelidad al Derecho, ya que a un sujeto se le ha dado todas las oportunidades, pero pese a ello comete el hecho, es un menoscabo a la confianza brindada por la norma. La posición Latinoamericana se divide entre la culpabilidad por vulnerabilidad planteada porZaffaroni, juicio necesario para vincular de forma personalizada el injusto a su autor, considerar la situación del culpable que se encuentra dentro de un margen de actuación que lo pone en un nivel de vulnerabilidad, mientras que la teoría del sujeto culpable planteada por Bustos define a la culpabilidad como la exigibilidad que consiste en la capacidad del Estado para exigir una respuesta frente a las normal y no en la capacidad del sujeto para dar una respuesta determinada, pues un Estado no puede exigir sin ofrecer condiciones socioeconómicas[21]. En ese sentido, Urs Kindhäuser menciona que lo único que se le puede reprochar al autor es “no haber seguido la norma habiéndole sido esto exigible”[22]

 

    1. Imputabilidad
      1. Concepto

Hay tres condiciones para hacer una imputación penal: la imputabilidad, la probabilidad de conciencia de la antijuricidad (que pueda conocer contrariedad al derecho) y exigibilidad. La ejecutoria Suprema 1297-93[23] define a la imputabilidad como “la capacidad psíquica de culpabilidad y por consiguiente su ausencia impedirá que opere la exigibilidad y el reproche; que aquel sujeto que comete un injusto penal en estado de inimputabilidad, no exhibe ninguna disposición interna contraria a la norma por lo que no es posible reprocharle su decisión; sin embargo, debemos reconocer que existan grados de reprochabilidad puesto que siempre hay grados de autodeterminación que corresponde al Derecho Penal establecer cuales son los límites en los que desaparece la exigibilidad”. El estudio de las condiciones mínimas tanto físicas como psíquicas que el autor debe poseer para “comprender la antijuricidad de su acción y de poder adecuar su conducta a dicha comprensión” es la imputabilidad o capacidad de culpabilidad, que también es entendida como “suficiente capacidad de motivación del autor por la norma penal”[24]. Esto es que el autor no padezca de anomalía psíquica o grave alteración de la conciencia o de la percepción, posee este mínimo de capacidad de  autodeterminación que el orden jurídico exige para afirmar su responsabilidad, en consecuencia, este hecho origina que frente al poder penal, la persona se encuentre en una situación de inexigibilidad”. 

 

En ese sentido, la Ejecutoria Superior Exp. 1400-95, señala que “la culpabilidad se basa en que el autor de la infracción penal,o sea, del hecho típico,antijurídico tiene las facultades psíquicas y físicas mínimas para comprender el carácter delictuoso de ese acto. Quien carece de esta capacidad, bien por no tener madurez suficiente o por tener graves alteraciones psíquicas, no puede ser declarado culpable, y por lo consiguiente no puede ser responsable penalmente de sus actos, por más que sean típicos y antijurídicos”. Requiere dos elementos: “la capacidad de comprender la desaprobación jurídico penal y la capacidad de dirigir el comportamiento de acuerdo con esa comprensión”. Esto último se encuentra relacionado con la teoría de la imputación personal ya que es una libertad no afectada por condicionamientos hace que sea exigible al sujeto su actuación conforme a la norma”. Esto es, el juicio de imputabilidad es individual y de acuerdo a una situación determinada y, no abstracto.Es por ello que “no existirá responsabilidad penal cuando el sujeto estuvo bajo el influjo de una motivación anormal”. Es el estudio de las condiciones mínimas -psíquicas y físicas- que le permiten al agente comprender la antijuricidad de su acción y de poder adecuar su conducta a dicha comprensión. La imputabilidad no debe fundamentarse en el sentido abstracto del libre albedrío, sino en el concepto de libertad individual que no está afectada por condicionamiento biológico, psicológico, psiquiátrico. Es un problema de aplicación de la ley en el sujeto, por sus características, por su capacidad de ser motivado por la norma.[25]

 

      1. Causas de inimputabilidad

El inciso 1 del artículo 20 del Código Penal señala que son tres, lo hace basado en un criterio mixto (biológico-normativo). No es suficiente una anomalía psíquica sino también que esta “incapacite al sujeto de comprender la antijuricidad de su acción y de comportarse de acuerdo a la misma”. Lo determinante es el efecto que “produce dicha anormalidad sobre el sujeto. Por ello, el juez y el perito deberían de analizar, en el caso concreto, tanto la base orgánica como el ulterior juicio acerca de la capacidad de comprensión y de inhibición”.[26]

 

        1. Anomalía psíquica

Son “procesos psíquicos patológicos corporales, producidos tanto en el ámbito emocional como intelectual, que (…) responden a una lesión al cerebro” como la psicosis puerperal. Se debe tomar en cuenta los Principios para la protección de los enfermos mentales y el mejoramiento de la atención de la salud mental[27] de las Naciones Unidas (anexo 1) para determinar cuando se está frente a un sujeto con anomalía psíquica y su tratamiento, esto último incluye su sanción (medida de seguridad). Villa Stein menciona que sólo las enfermedades mentales “que atacan indiscutiblemente la culpabilidad del mayor de edad” son referidas a la imputabilidad, “por la gravedad de sus manifestaciones patológicas en los ámbitos cognitivo, afectivo y conativo”. Un ejemplo de ella es la psicosis como la puerperal que se presenta cuando hay alteraciones fuertes de las funciones psíquicas que pueden ser endógenas, exógenas, por intoxicación, etc; “la expresión anomalía psíquica en el código penal peruano permite la eximente tanto para enfermedades mentales u otras perturbaciones psíquicas graves (alteraciones psíquicas) como las oligofrenias graves (anomalía psíquica). La sanción de la medida de seguridad que les corresponde puede ser efectiva mediante la internación (art. 74 CP) o un tratamiento ambulatorio (art. 76 CP), la duración de los mismos se encuentran en el art. 75 y 77 del CP. El juez decide quien es inimputable de acuerdo a una evaluación médica que determina su anomalía por psicosis puerperal.[28]

 

        1. Grave alteración de la conciencia

La inimputabilidad puede ser consecuencia no sólo de ciertos estados patológicos  permanentes (anomalía psíquica), sino también de ciertos estados anormales pasajeros. Mir puig, lo define como trastorno mental transitorio, originado por la anormalidad en el conocimiento de la situación o en las condiciones de autocontrol del sujeto, mientras que el Exp. 851-98-P/COT resalta que es no haber tenido conciencia del acto, “ni el dominio propio de los impulsos”. No tienen un fondo patológico, pero tienen un trastorno profundo que lo diferencia de los actos normales.[29] Es un estado patológico pasajero que constituye perturbaciones de naturaleza fisiológica y psicológica temporal como la fiebre puerperal. 

 

La corte Suprema en el Exp. N.o 1377-2014[30] menciona que la “inimputabilidad puede ser consecuencia no solo de ciertos estados patológicos permanentes (anomalía psíquica) sino también de ciertos estados anormales pasajeros. El numeral uno, del artículo veinte, del Código Penal, expresa que están exentos de responsabilidad penal el que por una grave alteración de la conciencia no posea la facultad de comprender el carácter delictuoso de su acto o para determinarse según esta comprensión2. 3.5. A diferencia de la anomalía psíquica, la grave alteración de la conciencia se presenta como producto de substancias exógenas, como el alcohol, drogas, fármacos, etc. Este trastorno mental debe adquirir tal profundidad que afecte gravemente las facultades cognoscitivas y voluntativas del agente; deben incidir en la misma magnitud que las causas de anomalía psíquica”.[31]

 

    1. Regulación del infanticidio y de la Salud mental en el Perú y el mundo

 

El infanticidio[32] en la Código penal de 1924, se reguló en el artículo 155 “La madre que intencionalmente matare a su hijo y durante el parto o estando todavía bajo la influencia del estado puerperal, sufrirá penitenciaría no mayor de tres años o prisión no menor de seis meses”. Es aquí donde por primera vez se adopta una postura Helvética y se tiene como atenuante al criterio fisiológico del estado puerperal. Y actualmente se regula así: 

Artículo 110°.- La madre que mata a su hijo durante el parto o bajo la in uencia del estado puerperal, será reprimida con pena priva va de libertad no menor de uno ni mayor de cuatro años, o con prestación de servicio comunitario de cincuendós a ciento cuatro jornadas.

Aquí el bien jurídico tutelado es la vida humana independiente del menor, el sujeto activo seria la madre que podría hacerlo de propia mano y convertirse en autora directa o podría hacerlo mediante autoría mediata, pero es ella quien comete el delito contra el sujeto pasivo que vendría a ser el hijo recién nacido vivo sin importar si es viable o no lo es, sus elementos constitutivos son la preexistencia de una vida extra uterina o sobrevenida (el que está naciendo o ya nacido), que la muerte se produzca durante el parto o cuando la madre esa bajo la influencia del puerperio (después del parto), y haya dolo que puede ser de primer o segundo grado, como cuando no liga el cordón umbilical y le causa asfixia o por incumplimiento de deber, cuando no lo alimenta, ahí se presentaría un delito por omisión. Pero el infanticidio también es posible en complicidad (por ello hay casos de padre involucrado), en ella se refuerza la decisión de la madre de matar al hijo; pero la instigación también puede surgir cuando fomenta la decisión en la madre. El delito se consuma cuando se pone fin a la vida del menor pudiendo tener varias causales como estrangulamiento, inanición, etc. 

 

El infanticidio es una circunstancia atenuante regulado por el Código Penal, así lo consideran Hurtado Pozo, Roy Freyre y Peña Cabrera, ya que es un privilegio basado en la menor culpabilidad de la mujer en la comisión del delito por la alteración de la conciencia que padece y que hace que se modifique su comportamiento producto de un cambio fisiológico, anatómico y psicológico llamado estado puerperal, pues en realidad el infanticidio es una forma de parricidio atenuado en la que la madre priva de la vida a su menor hijo producto de la afectación que padece. Aguilar añade que el infanticidio puede deberse a un factor psicológico como psico-fisiológico. El primero basado en el honor como, y el segundo en el estado puerperal que atenúa la culpabilidad de la madre que ve afectada su capacidad sin que necesariamente implique la anulación de la misma, sino que sólo disminuye su nivel de conciencia, es por ello que se afecta la imputabilidad de la autora por este cuadro clínico llamado estado puerperal. 

 

Este beneficio de la inimputabilidad y de atenuante como infanticidio se da en el marco del respeto de la Salud mental reconocido por el artículo 12º, inciso 1, del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales establece que toda persona tiene derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental. A su vez, el artículo 7º de la Constitución señala que todas las personas “tienen derecho a la protección de su salud, la del medio familiar y la de la comunidad así como el deber de contribuir a su promoción y defensa. La persona incapacitada para velar por sí misma a causa de una deficiencia física o mental tiene derecho al respeto de su dignidad y a un régimen legal de protección, atención, readaptación y seguridad”. 

 

Así también el tribunal Constitucional reconoce en el FJ 7 que “el derecho a la salud implica la facultad que tiene todo ser humano de conservar un estado de normalidad orgánica funcional, tanto física como mental, así como de prevenirlo y restituirlo ante una situación de perturbación del mismo, lo que implica que el Estado debe efectuar acciones de prevención, conservación y restablecimiento, a fin de que las personas disfruten del más alto nivel de bienestar físico y mental, para lo cual debe invertir en la modernización y fortalecimiento de todas las instituciones encargadas de la prestación del servicio de salud, debiendo adoptar políticas, planes y programas en ese sentido (Exp. Nº 2945-2003-AA/TC, fundamento 28)”.[33]

 

    1. Análisis del Derecho penal español

El artículo 20 del CP español[34] enumera a los sujetos que “están exentos de responsabilidad criminal: 1.º El que al tiempo de cometer la infracción penal, a causa de cualquier anomalía o alteración psíquica, no pueda comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión[35]. (…) En los supuestos de los tres primeros números se aplicarán, en su caso, las medidas de seguridad previstas en este Código”. Mientras que el artículo 21, señala como “circunstancias atenuantes: 1.ª Las causas expresadas en el capítulo anterior, cuando no concurrieren todos los requisitos necesarios para eximir de responsabilidad en sus respectivos casos”. Se observa que el CP espanol tiene una regulación parecida a la peruana, pues también pone en situación de inimputabilidad a los sujetos que presenten grave alteración de la conciencia o anomalía psíquica, y la pena señala es la misma que el código peruano. 

Los casos mencionados al inicio tienen el común denominador que han sido la madre quien realiza el acto homicida, y que la razón es el trance por el Estado puerperal que padece, ya sea permanente como psicosis o como alteración momentánea, un ejemplo de ello es el caso de Ikran Benhadi en España, que no fue presentado al inicio pues se quería analizar después de haber presentado toda la teoría correspondiente. En este caso, el Tribunal Supremo condenó a 18 años de prisión a Ikram Benhadi, una joven marroquí que asfixió en el “2014 a su bebé mientras la amamantaba en su vivienda de Zaragoza. Según la sentencia, Ikram Benhadi, de 27 años, asfixió a su pequeña Narwa, de nueve meses, apretándole con fuerza la boca sobre su pecho e impidiéndole respirar”. En su defensa, “ante las acusaciones del fiscal de haber matado a dos de sus hijas e intentarlo con la tercera”, ella mencionó: “Quiero a mis hijas, aguante nueve meses con desmayos, vómitos y con sangrados”. 

La manera en que se defiende la acusada es una muestra no poder observar lo grave de la situación, a la señora se le murieron dos hijas y estuvo a punto de asesinar a otra más, lo cual muestra no sólo que cometió el delito durante el estado puerperal sino que este se prolongó, lo que permite comprobar que no hay un tiempo determinado para padecer esta alteración, «el tribunal admite que en este infanticidio existe “una incógnita inquietante”, el móvil. “¿Qué tipo de pensamientos o ideas llevaron a la procesada a esa incomprensible acción sobre su hija?”, se preguntan los magistrados. “Los informes psicológicos, antropológicos o psiquiátricos han mostrado la más absoluta incapacidad de arrojar luz clara sobre ese extremo rodeado de un halo de misterio alimentado por los antecedentes similares de sus dos hermanas, siendo así que una de ellas permanece viva sin que se aprecie desafecto hacia ella por parte de su madre; antes bien, al contrario”. Aunque no se sabe el móvil, sí hay certezas: “La procesada provocó intencionadamente la muerte de su hija Marwa”». Para nosotros, la incógnita inquietante, el móvil es claro: el estado puerperal, que si bien podría poner en inimputabilidad al autor en tanto se encuentra en estado de psicosis puerperal o una grave alteración de la conciencia como lo es la fiebre puerperal, ello tiene que ser demostrado con un peritaje médico y ser aprobado por el juez como tal, y en tanto la defensa de la señora no opto por demostrar dicha postura, fue sancionada. Pero este ejemplo sirve también para ilustrar cúal es la consecuencia más grave que puede generar el estado puerperal: el infanticidio. 

No sólo es la tentativa de homicidio ante la tercera hija sino que también lo es para el homicidio a los otros dos menores. Es por ello que se deben tomar las medidas preventivas necesarias en el estado de parto y post parto, tanto si las causas son endógenas o exógenas, el Estado a través del Ministerio de Salud conjuntamente con el Ministerio de Justicia deben tomar la iniciativa de generar más capacitaciones para la prevención de este tipo de situaciones, desde la atención médica durante el embarazo, en las charlas a las madres deben estar orientadas no sólo a detectar los riesgos quirúrgicos sino también los posibles casos de psicosis o fiebre puerperal, la cual debe ser prevenida con especial énfasis durante el parto, tanto en el cuidado físico como mental de la paciente, y de igual forma en el post parto, con visitas o controles orientados a supervisar la situación de salud física y mental la madre. 

 

Bibliografía

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 Naciones Unidas, Principios para la protección de los enfermos mentales y el mejoramiento de la atención de la salud mental, Adoptados por la Asamblea General en su resolución 46/119, de 17 de diciembre de 1991, Consulta: 14 de Julio 2017, https://www.cidh.oas.org/PRIVADAS/principiosproteccionmental.htm

 Pereyra, Omar. Cochabamba: 8 casos de infanticidio, ninguno con sentencia, Bolivia: Eju!, 28/05/2017, Consulta: 14 de Julio 2017, http://eju.tv/2017/05/%EF%BB%BFcochabamba-8-casos-de-infanticidio-ninguno-con-sentencia/

 República de Espana, Código Penal español, Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, Consulta: 14 julio 2017, http://noticias.juridicas.com/base_datos/Penal/lo10-1995.l1t1.html#c2

 Salaverry García, O. (2013). IATROGENIA INSTITUCIONAL Y MUERTE MATERNA. SEMMELWEIS Y LA FIEBRE PUERPERAL. Revista Peruana De Medicina Experimental Y Salud Pública, 30(3), 512-517

 Tribunal Constitucional, EXP. N.° 03426-2008-PHC/TC, FJ 6 y 7, Consulta: 14 de Julio 2017, http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2010/03426-2008-HC.html


[1] González-Castro, P. J., Hulak, F., Sigales-Ruiz, S. R., & Orozco-Guzmán, M. (2016). Psicosis puerperal. Panorama general sobre su diagnóstico, etiología e interpretación. Perinatologia Y Reproduccion Humana30(1), 24-30.
 
[2] Salaverry García, O. (2013). IATROGENIA INSTITUCIONAL Y MUERTE MATERNA. SEMMELWEIS Y LA FIEBRE PUERPERAL. Revista Peruana De Medicina Experimental Y Salud Pública30(3), 512-517.
 
[3] Loc. cit. González-Castro
 
[4]Arrate Negret, M. M., Molina Hechavarría, V., & de Jesús Linares Despaigne, M. (2016). Tratamiento ambulatorio en una paciente con psicosis puerperal. Medisan20(11), 5141-5145.
 
[5] Medina-Serdán, E. (2013). Diferencias entre la depresión postparto, la psicosis postparto y la tristeza postparto. (Spanish). Perinatologia Y Reproduccion Humana27(3), 185.  Si bien los porcentajes son para Mexico, el margen se repite en otros paises y la situación en Mexico respecto a salud materna es similar a la peruana.
 
[6] Loc. cit. González-Castro….
 
[7]Ibid
 
[8] Loc. cit. Medina-Serdán, E. ….
 
[9] Ibid
 
[10] Manuel Acosta-Granado, P., Luis Arredondo-García, J., & Luis Torres-Cosme, J. (1999). Ignaz Semmelweis y la investigación de la etiología en la fiebre puerperal. Perinatología Y Reproducción Humana13(3), 238.
 
[11] Loc. cit. Salaverry García…
 
[12] Ibid
 
[13] Villavicencio Terreros, F. (n.d). Derecho penal : parte general. Lima : Grijley, 2006.
 
[14] Ibid.
 
[15]Bustos, R. J., & Larrauri, E. (1989). La imputación objetiva. Bogotá: Editoral TEMIS.
 
[16] Loc. Cit. Villavicencio …
 
[17] Ibid
 
[18] Ibid
 
[19] Agudelo, B. N. (1986). Los «inimputables» frente a las causales de justificación e inculpabilidad. Bogotà: Temis, pag. 90-91
 
[20] Binder citado por Villavicencio, Derecho…
 
[21] Loc cit. Villavicencio…
 
[22] Kindhäuser, U., & Mañalich, J. P. (2011). Pena y culpabilidad en el estado democrático de derecho. Montevideo [etc.: B de F.
 
[23] Citado de Rojjasi por Villavicencio, …
 
[24] Berdugo citado por Villavicencio, …
 
[25] Loc cit. Villavicencio…
 
[26]Ibid.
 
[27] Naciones Unidas, Principios para la protección de los enfermos mentales y el mejoramiento de la atención de la salud mental, Adoptados por la Asamblea General en su resolución 46/119, de 17 de diciembre de 1991, Consulta: 14 de Julio 2017,https://www.cidh.oas.org/PRIVADAS/principiosproteccionmental.htm
 
[28] Ibid. Villavicencio…
 
[29] Citados por Villavicencio Terreros. Derecho Penal…
 
[30] Corte Suprema de Lima, N.o 1377-2014, FJ 3.4
 
[31] Loc cit. Villavicencio…
 
[32] Denis A. Aguilar Cabrera, Infanticidio en el Perú, 31 de jul. de 2013, Consulta: 14 de Julio 2017, https://es.slideshare.net/denisac/infanticidio-en-el-peru
 
[33]Tribunal Constitucional, EXP. N.° 03426-2008-PHC/TC, FJ 6 y 7, Consulta: 14 de Julio 2017, http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2010/03426-2008-HC.html
 
[34] Código Penal español, Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, Consulta: 14 julio 2017, http://noticias.juridicas.com/base_datos/Penal/lo10-1995.l1t1.html#c2
 
[35] Lo que sigue en dicho inciso como el inciso 2 hacen referencia al actio libera in causa y el 3 y ss otros supuestos que no aplican al caso (Anexo 5).

Anexos

Anexo 0


Fuente: El bacan, 28 junio 2014, edición 270.[1]

 Anexo 1

Principio 4: Determinación de una enfermedad mental

      1. La determinación de que una persona padece una enfermedad mental se formulará con arreglo a normas médicas aceptadas internacionalmente. 

      2. La determinación de una enfermedad mental no se efectuará nunca fundándose en la condición política, económica o social, en la afiliación a un grupo cultural, racial o religioso, o en cualquier otra razón que no se refiera directamente al estado de la salud mental. 

      3. Los conflictos familiares o profesionales o la falta de conformidad con los valores morales, sociales, culturales o políticos o con las creencias religiosas dominantes en la comunidad de una persona en ningún caso constituirán un factor determinante del diagnóstico de enfermedad mental. 

      4. El hecho de que un paciente tenga un historial de tratamientos o de hospitalización no bastará por sí solo para justificar en el presente o en el porvenir la determinación de una enfermedad mental. 

      5. Ninguna persona o autoridad clasificará a una persona como enferma mental o indicará de otro modo que padece una enfermedad mental salvo para fines directamente relacionados con la enfermedad mental o con las consecuencias de ésta.

Anexo 2

Inimputabilidad

Artículo 20°.- Está exento de responsabilidad penal:

1. El que por anomalía psíquica, grave alteración de la conciencia o por sufrir alteraciones en la percepción, que afectan gravemente su concepto de la realidad, no posea la facultad de comprender el carácter delictuoso de su acto o para determinarse según esta comprensión;                                                                                                     

2. El menor de 18 años;

3. El que obra en defensa de bienes jurídicos propios o de terceros, siempre que concurran las circunstancias siguientes:

  1. Agresión ilegítima;
  2. Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla. Se excluye para la valoración de este requisito el criterio de proporcionalidad de medios, considerándose en su lugar, entre otras circunstancias, la intensidad y peligrosidad de la agresión, la forma de proceder del agresor y los medios de que se disponga para la defensa;
  3. Falta de provocación su ciente de quien hace la defensa;

4. El que, ante un peligro actual e insuperable de otro modo, que amenace la vida, la integridad corporal, la libertad u otro bien jurídico, realiza un hecho des nado a conjurar dicho peligro de sí o de otro, siempre que concurran los siguientes requisitos:

  1. Cuando de la apreciación de los bienes jurídicos en con icto afectados y de la intensidad del peligro que amenaza, el bien protegido resulta predominante sobre el interés dañado; y,
  2. Cuando se emplee un medio adecuado para vencer el peligro;                                                 

5. El que, ante un peligro actual y no evitable de otro modo, que signi que una amenaza para la vida, la integridad corporal o la libertad, realiza un hecho an jurídico para alejar el peligro de sí mismo o de una persona con quien ene estrecha vinculación.

No procede esta exención si al agente pudo exigírsele que aceptase o soportase el peligro en atención a las circunstancias; especialmente, si causó el peligro o estuviese obligado por una par cular relación jurídica;

6. El que obra por una fuerza física irresistible proveniente de un tercero o de la naturaleza;

7. El que obra compelido por miedo insuperable de un mal igual o mayor;

8. El que obra por disposición de la ley,en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, o cio o cargo;

9. El que obra por orden obligatoria de autoridad competente, expedida en ejercicio de sus funciones.

10. El que actúa con el consentimiento válido del titular de un bien jurídico de libre disposición.

11. El personal de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional del Perú que, en el cumplimiento de su deber y en uso de sus armas u otro medio de defensa, cause lesiones o muerte.

                                   

Anexo 3                                                                                              

Artículo 74.- Internación                                                           

La internación consiste en el ingreso y tratamiento del inimputable en un centro hospitalario especializado u otro establecimiento adecuado, con fines terapéuticos o de custodia. Sólo podrá disponerse la internación cuando concurra el peligro de que el agente cometa delitos considerablemente graves. 

 

Anexo 4

Hipócrates: Es “un flujo anormal de los loquios /… Cuando a una mujer que acaba de dar a luz le vienen los loquios, le viene con di cultad, pues la matriz está in amada y su orificio cerrado. Y es que después de que la criatura ha efectuado su salida, la abertura del genital se curva. Cuando ocurra esto, la purgación no bajará y si no le baja, acabará por tener ebre, escalofríos y el vientre hinchado. Cuando alguien la toque sentirá dolor en todo el cuerpo, sobre todo si se le toca el vientre… si el vientre no se le remueve y la purgación no le baja espontáneamente, si tampoco se le aplican enseguida los remedios que convienen y el tiempo transcurre, todo lo que acabo de decir acentuará más su virulencia y, además, corre el peligro de ponerse lívida como el plomo e hidrópica, el ombligo le saldrá hacia afuera empujado por la matriz y será más oscuro que las partes circundantes. Cuando se presentan todos estos síntomas las enfermas no logran sobrevivir y unas mueren más pronto, otras más tarde según sea el estado de su cuerpo y de su enfermedad”.

 

Anexo 5

1. (…) El trastorno mental transitorio no eximirá de pena cuando hubiese sido provocado por el sujeto con el propósito de cometer el delito o hubiera previsto o debido prever su comisión.

2. El que al tiempo de cometer la infracción penal se halle en estado de intoxicación plena por el consumo de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas u otras que produzcan efectos análogos, siempre que no haya sido buscado con el propósito de cometerla o no se hubiese previsto o debido prever su comisión, o se halle bajo la influencia de un síndrome de abstinencia, a causa de su dependencia de tales sustancias, que le impida comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión.

3.º El que, por sufrir alteraciones en la percepción desde el nacimiento o desde la infancia, tenga alterada gravemente la conciencia de la realidad. (…)

4.º El que obre en defensa de la persona o derechos propios o ajenos, siempre que concurran los requisitos siguientes:

       Primero. Agresión ilegítima. En caso de defensa de los bienes se reputará agresión ilegítima el ataque a los mismos que constituya delito y los ponga en grave peligro de deterioro o pérdida inminentes. En caso de defensa de la morada o sus dependencias, se reputará agresión ilegítima la entrada indebida en aquélla o éstas.

       Segundo. Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla.

       Tercero. Falta de provocación suficiente por parte del defensor.

5.º El que, en estado de necesidad, para evitar un mal propio o ajeno lesione un bien jurídico de otra persona o infrinja un deber, siempre que concurran los siguientes requisitos:

       Primero. Que el mal causado no sea mayor que el que se trate de evitar.

       Segundo. Que la situación de necesidad no haya sido provocada intencionadamente por el sujeto.

       Tercero. Que el necesitado no tenga, por su oficio o cargo, obligación de sacrificarse.

6.º El que obre impulsado por miedo insuperable.

7.º El que obre en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, oficio o cargo.


[1] https://issuu.com/elbacan/docs/28-06-2014_el_bacan

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Si bien la actuación conforme a su rol de abogado puede ser un eximente de responsabilidad, mientras actue dentro del riesgo permitido y, (…) [hoy] se toma en cuenta los deberes de solidaridad del abogado, exigibles para no incrementar el riesgo dentro de las llamadas “operaciones sospechosas”.

Hoy es el día de identificarse con ellas, para adoptar una nueva identidad que nos permita dejar el silencio a un lado, hacer oír la voz del pueblo peruano y reclamar a gritos la justicia tan esperada por estas mujeres.

A la cruz le hemos hecho bendecir en una misa. Luego, cargando nuestra cruz hemos ido a recibir al Papa, cantando nuestro himno: ”Hasta cuándo, hijo perdido” (Lidia Flores para ANFASEP)